Moda

Doña Letizia rejuvenece su misteriosa falda de flores con 2 sencillos gestos

El día de hoy la Reina inaugura su agenda oficial de la semana con una atareada mañana de audiencias en el Palacio de la Zarzuela. Doña Letizia ha recibido primero a la FEDICINE (Federación de distribuidores cinematográficos) y, más tarde, se ha reunido con la Fundación Mujeres. Las dos citas han tenido sitio con apenas unos minutos de diferencia, con lo que ha escogido exactamente el mismo conjunto para las dos, un perfecto estilismo de trabajo formado por prendas y accesorios repetidos combinados de una forma diferente para lograr un resultado más juvenil y de tendencia.

Como protagonista, ha reciclado la falda de que estrenó en Sevilla el pasado noviembre, una pieza midi de silueta evasé en negro decorada con bordados florales en tonos colorados y grises que produjo un enorme misterio pues hasta el día de hoy no se conocía que estaba firmada por Carolina Herrera. En aquella ocasión la combinó con su capa preferida, un diseño de Zara que se ha puesto hasta en cinco ocasiones en actos públicos, mas esta vez prescinde de ella al estar en un circuito cerrado. Al no llevar este abrigo, luce perfectamente tanto la falda como el cinturón que le suma, un modelo ancho tipo fajín con motivos en relieve que aporta un toque más moderno.

Sí que opta por exactamente la misma camisa, el modelo Berona de Hugo Boss en color colorado que añade pequeños frundidos para ornamentar el cuello a la caja, mas decide llevar las mangas arremangadas, otro fácil ademán que logra un aire más relajado. Asimismo es significativo el cambio de calzado, pues rechaza los stilettos burdeos de Magrit a favor de sus veneradas botas negras de tacón alto con efecto ‘segunda piel’, un seductor par que convierte al momento cualquier estilismo.

En cuanto a las joyas, aboga por el minimalismo y únicamente lleva dos piezas con significado especial para ella: los pequeños pendientes de aro dorado imitando la textura del bambú que comparte con la princesa Leonor y el anillo dorado de Karen Hallam que le regalaron sus hijas.

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